8. 1980

Tras casi una década de crisis económica y cultural, la respuesta del sistema capitalista se basó en el neoliberalismo en el plano económico, con su política de recortes de la inversión pública, de beneficios fiscales a los más pudientes y de negación del papel social del Estado; en la reivindicación de la diversidad en lo cultural, con su obsesión por dividir en pequeñas minorías contradictorias a las grandes masas trabajadoras, para beneficio de las pequeñas élites financieras (divide et impera); y en el posmodernismo en lo ideológico, con su negación del racionalismo y el pensamiento científico y, con ello, de la posibilidad de comprender la Historia y la sociedad y, por tanto, de buscar una solución colectivamente a los problemas sociales y económicos. Una salida falsa que llevará a la sociedad a la realidad que vivimos hoy en día atrapados en un barullo y confusión mucho mayor que los de los setenta y en el umbral del precipicio económico y moral.

El neoliberalismo de los 80 estuvo representado en los Estados Unidos por un actor de segunda que se presentó a la presidencia y que, sorprendentemente para los europeos, salió elegido. Tal vez Trump no fuera nada nuevo sino una caricatura del pasado.

Evidentemente el blues no era algo del agrado de la cultura de consumo de los ochenta, con productos de usar y tirar (tampoco eso es nuevo), por el mensaje de clase que dicha música comportaba, pero tampoco lo era para los sectores “cultos” a causa de la relación que algunos blancos tenían con él desde los años 6o, a partir de la “british invasion“, ya que no era del agrado del posmodernismo naciente en el mundo académico que lo veía como algo desagradable por ser “apropiación cultural”.

La llegada de los CD obligó a remasterizar las obras editadas en vinilo en su época popularizando de nuevo obras e interpretes que había ido cayendo en el olvido. Nuevos músicos tenían al alcance de sus manos obras completas de los grandes clásicos del género.

Ámbos fenómenos derivaron en una vuelta a los orígenes del blues que terminaría eclosionando cuando el tejano Stevie Ray Vaughan fundó sus Double Trouble.

Contra todo pronóstico el hermano pequeño de Jimmy Lee Vaughan, se encaramó en los más alto de las listas de éxitos con su “Texas Flood”, siendo incluso nominado a los Grammy. Esto representó un hito para el blues y un acícate para veteranos como Roy Buchanan o Johnny Winter, así como una inspiración para los que en los años 90 continuarían en la brecha.

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